- Jules: he estado pensando mucho...
- Vincent: ¿en qué?
- J: en el milagro que presenciamos.
- V: el que presenciaste tú, yo presencié un hecho inusual.
- J: ¿qué es un milagro, Vincent?
- V: un acto de Dios.
- J: y, ¿qué es un acto de Dios?
- V: cuando Dios convierte en posible lo imposible; pero esta mañana no creo que pasara eso.
- J: oye Vincent lo que dices no resulta válido, lo juzgas de forma equivocada. Verás, Dios pudo haber parado las balas o convertido la Coca-Cola en Pepsi o encontrado las jodidas llaves de mi coche, no puedes juzgar algo así sólo por su mérito, de modo que si lo que experimentamos fue o no fue un auténtico milagro es insignificante, pero lo que tuvo significado es que sentí la mano de Dios; Dios se metió en aquello.
- V: pero, ¿por qué?
- J: eso es lo que me sorbe el coco, no sé porqué, pero no puedo ignorarlo.
- V: ¿lo dices enserio?, ¿de verdad estás pensando en dejarlo?
- J: ¿esta vida?
- V: sí.
- J: por supuesto.
- V: arg, joder. Y, ¿qué harás entonces?
- J: bueno, es precisamente lo que he estado contemplando: primero le voy a entregar este maletín a Marcellus, luego me dedicaré a vagar por la Tierra, eso es todo.
- V: ¿cómo que a vagar por la Tierra?
- J: ya sabes, como Kane en Kung Fu: andar de pueblo en pueblo, vivir aventuras, conocer gente...
- V: y, ¿cuánto tiempo andarás vagando por la Tierra?
- J: hasta que Dios me ponga donde me corresponde.
- V: y, ¿qué pasará si no lo hace?
- J: si tarda una eternidad, vagaré mientras tanto.
- V: así que has decidido ser un vagabundo.
- J: seré simplemente Jules, Vincent, nada más y nada menos.
Jules Winnfield & Vincent Vega. Pulp Fiction.
- Vincent: ¿en qué?
- J: en el milagro que presenciamos.
- V: el que presenciaste tú, yo presencié un hecho inusual.
- J: ¿qué es un milagro, Vincent?
- V: un acto de Dios.
- J: y, ¿qué es un acto de Dios?
- V: cuando Dios convierte en posible lo imposible; pero esta mañana no creo que pasara eso.
- J: oye Vincent lo que dices no resulta válido, lo juzgas de forma equivocada. Verás, Dios pudo haber parado las balas o convertido la Coca-Cola en Pepsi o encontrado las jodidas llaves de mi coche, no puedes juzgar algo así sólo por su mérito, de modo que si lo que experimentamos fue o no fue un auténtico milagro es insignificante, pero lo que tuvo significado es que sentí la mano de Dios; Dios se metió en aquello.
- V: pero, ¿por qué?
- J: eso es lo que me sorbe el coco, no sé porqué, pero no puedo ignorarlo.
- V: ¿lo dices enserio?, ¿de verdad estás pensando en dejarlo?
- J: ¿esta vida?
- V: sí.
- J: por supuesto.
- V: arg, joder. Y, ¿qué harás entonces?
- J: bueno, es precisamente lo que he estado contemplando: primero le voy a entregar este maletín a Marcellus, luego me dedicaré a vagar por la Tierra, eso es todo.
- V: ¿cómo que a vagar por la Tierra?
- J: ya sabes, como Kane en Kung Fu: andar de pueblo en pueblo, vivir aventuras, conocer gente...
- V: y, ¿cuánto tiempo andarás vagando por la Tierra?
- J: hasta que Dios me ponga donde me corresponde.
- V: y, ¿qué pasará si no lo hace?
- J: si tarda una eternidad, vagaré mientras tanto.
- V: así que has decidido ser un vagabundo.
- J: seré simplemente Jules, Vincent, nada más y nada menos.
Jules Winnfield & Vincent Vega. Pulp Fiction.


No hay comentarios:
Publicar un comentario